miércoles, 6 de febrero de 2008

Salvador Mariman "Poeta y musico "



Pertenece al Kolectivo We Newen , Temuko , Wallmapuche

****************************************************

LA CHICA MELINAO



Hoy temprano en la mañana desperté
y el olor a soledad rondaba en mi ventana,
seis de la mañana,
la chica Melinao en la esquina embarazada.
Su sueldo varia según miércoles o fin de semana,
los feriados por lo general no se ve;
cuentan que ya no celebra el We Xipantü
porque su familia se avergüenza de volverla a ver.
Ella tenía sueños y estaba cansada de su vida en el lof,
quería ser independiente
y tener una vida más allá del matrimonio.
A ella le molestaba el barro, el frío
y tener que levantarse en la mañana a alimentar los chanchos;
cuando había visita, ella no hablaba,
pero tenia que estar cerca del padre para llenarle el mate.
Sola, lejos de la vida,
la chica Melinao es fuerte,
duerme en el día y de noche un taxi la viene a buscar,
no conoce el amor y mañana hará un aborto
pues sabe que en su vida la comida no alcanza para dos,
no alcanza.




*******************************************************

LA FRONTERA




Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
donde un día el enemigo cabalgó para matarme
y destruir lo que me tomó siglos construir.
El Konün Wenu tiene muchas historias que ya nadie escucha
y las calles van llenas de temor, odio y rencor.

Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
donde cada mañana mi gente camina cabizbaja
y se aglomera en las poblaciones más marginales esperando ver salir el sol.
Nadie puede negar que aquí todos saben lo que pasó,
pero es mejor callarlo;
los indios, los indios...

Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
donde las micros rurales traen vegetales frescos de las huertas heridas
y las calles se apellidan Balmaceda y no Külapan.
A veces la vida es dura y se que tomará generaciones reparar las relaciones,
pues el daño histórico va marcado en nuestra piel
y la memoria genética se acelera a cada instante.

Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
donde en las escuelas se ríen de mi
y todo lo establecido busca borrar el rastro de mi existencia.
Parado bajo la lluvia pienso en el ayer para rescatar el futuro,
pues no estoy dispuesto a caer.

Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
entre lo que viene y lo que está,
entre la resistencia y el ayer,
en donde se embarrota por luchar
y la civilización no es más que un cuento a contar.

Entre la libertad y la muerte,
hoy arde mi vida como lo ha hecho siempre
¡Porque yo soy de esta tierra e hijo de su vientre!

Vengo de la ciudad conocida como la frontera,
donde mañana mis sueños serán y estaré dispuesto a cambiar la realidad.
He tirado ya más de mil piedras a los ríos y no logro comprender el por qué,
mi corazón duele como nunca
y este es mi lugar,
si,
¡éste es mi lugar y aquí mando yo mierda!



*********************************************


HAY AUSENTES QUE NO SE VAN




Y mi abuelo lloró el día que no pudo volver a su tierra;
me subía a su rodilla
y contaba historias que ya no tengo pues me las quitó el cigarro,
aún cuando el nunca fumó…

Hasta el día de hoy no conozco una persona
que cuente mejor las historias que mi tío Beno
y el día de su muerte yo puedo contar,
pero pienso seria prudente no de ello hablar.
Lo extraño y esas conversaciones en el patio,
en el campo, en la noche y en los sueños.

A veces digo que maldito el día
que me dejó ir la vida de mi Temuko amado,
pero aprendí a amarle en la soledad de la pena,
la cual a veces es compañera guía.

Cuando se muere me pregunto
¿cómo será el viaje aquel?
Muy seguido lo pienso
y a veces hasta me siento obsesionado por el día en que llegue,
así como que me siento sin ganas de vivir
y no por ser depresivo, sino realista.
Otras veces alucino pensando en como seria el ayer
y si mi abuelo hubiera conservado las tierras que perdió a engaño,
ó si no hubieran matado a su padre los de la ley
ó talvez como hubiera sido la vida
si no hubieran matado a su abuelo a los perros.
Talvez seria más de la tierra y no tan pesimista,
pues miraría la vida de otra forma
y pienso que el día de mañana me tocará partir.

Cuatrero muerto por la sangre,
viviste una vida montado en tu caballo,
¿cómo seria tu galopar?

¿alguna vez las kila se rehusaron a ser lanza?
No lo creo,
pues la tierra habla y grita.
Las aguas se abren a tu andar y jamás callarán mi canto,
pienso hasta donde la memoria me hace recordar
y te veo a gritos rezongando la injusticia.

Me tomaré un mate, sin malicia,
un mate para que vuelva la vida y el agua a mi tierra,
y para decirles que no pagaré por el agua
que le pertenece a mi madre;
saquen sus tubos y suciedades,
no los necesito
pues tampoco así lo hizo mi peñi que murió en el olvido.

Como poder olvidar las historias
que me contaba de niño en su pobre jardín de Santiago,
hay ausentes que no se van
pues tan solo con mirar las nubes uno los recuerda y ve pasar.
Bisnieto del longko,
dicen que vengo del cóndor y que mi vida es a veces silenciosa,
y así es que hoy no quiero hablar de palabras,
quiero que el viento me llene los pulmones
para gritarle al descaro que mi vida no será un pasaje corto y triste.
Para gritarle a la muerte que el día que me lleve no me iré,
sino que me iré el día que me plazca,
pero de mi tierra no me saca nadie
¡nadie!

No hay comentarios: