Llovía oscuro y el mundo era un inmenso lago, la luna se ocultaba a nuestros ojos y los abuelos hablaban de antiguos designios. Nadie dudaba entonces de sus sueños, ni lo hacemos ahora olvidados en la casa del águila, perdidos de la huella con furia y saña abrieron en la cordillera Ignacio y Belarmino Chiguay, la misma ruta que perdió a sus hermanos y que Margarita abandonó con premura.
Ajena yo
remonté por el camino claro.
Mañana volveré me dije
y sembraré nuevos cantos
Y cerré los ojos para recordarlo
allí dejaba el sol
la nieve
los besos
y las placentas aún calientes
de los últimos partos
las oraciones que dije
y las que no dije
en las montañas
el silbido del viento
y las culebras
la ruta abierta en las quebradas.
La noche no es más
que una inmensa roca me digo
azul como la melancolía de la
luna nueva.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Víctor Cifuentes – Quintrilpe – Vilcún
Fentrén relmú may nga angé ñi pu wechoz mew
tüfa ta mülen, pünónefiel ellá nüwkülechi pu püpüm,
lufwechúnkülechi pu pañíllwe.
Lulúlwenu pingéy llenga chi futrá zumíñ mapu
fey nga zóy nornentuam ta züngú
üyéchi wechum nga taiñ feyentun-ngerpuy
Múltiples arco iris en el ojal del rostro
aquí estoy, encima de improvisados cables
alambre con las puntas quemadas.
Tierra atormentada lleva por nombre el hoyo negro
Y por decir más claramente lo que se quiere
Aquel extremo tenemos por principio
tüfa ta mülen, pünónefiel ellá nüwkülechi pu püpüm,
lufwechúnkülechi pu pañíllwe.
Lulúlwenu pingéy llenga chi futrá zumíñ mapu
fey nga zóy nornentuam ta züngú
üyéchi wechum nga taiñ feyentun-ngerpuy
Múltiples arco iris en el ojal del rostro
aquí estoy, encima de improvisados cables
alambre con las puntas quemadas.
Tierra atormentada lleva por nombre el hoyo negro
Y por decir más claramente lo que se quiere
Aquel extremo tenemos por principio
Fernando Raguileo – Saltapura
Vengan a mí
poetas del silencio
vengan y háblenme
de sus penas y alegrías
seamos esta vez eternos amigos
y vamos a cada esquina
de nuestros sentimientos
Sentémonos frente al mar
de nuestros pueblos
y echemos veleros azules
a navegar en el cielo
Vengan a mí
pájaros poetas
vengan y aniden sus locuras
en las montañas de mi nostalgia
volemos juntos esta vez
más alto y más bajo
más lejos y más cerca
volemos hasta el fin de las palabras
hasta el fin de cada libro.
poetas del silencio
vengan y háblenme
de sus penas y alegrías
seamos esta vez eternos amigos
y vamos a cada esquina
de nuestros sentimientos
Sentémonos frente al mar
de nuestros pueblos
y echemos veleros azules
a navegar en el cielo
Vengan a mí
pájaros poetas
vengan y aniden sus locuras
en las montañas de mi nostalgia
volemos juntos esta vez
más alto y más bajo
más lejos y más cerca
volemos hasta el fin de las palabras
hasta el fin de cada libro.
martes, 13 de octubre de 2009
Maria Teresa Panchillo..Lof Kuyvmko

ÑI GUYVGENOAM
desde el frio mas intenso
cayó uno y se levantaron todos
tus weichafe (combatientes)
tus kona (jovenes) GVNEMAPUN
salieron como brotando
desde las escarchas
tomaron el wiño el witruwe
arriba los cerros
hicieron sonar el kull-kull
los que dirigen....
...Giró y giro el wirvwe el weichafe
le dio el corazón
le dolio tanto
que se pronuncio
DICIENDO...
morirán todos, les pondremos dinamitas!
y nosotros QUÉ
le pondremos cartuchos a los wiños?
y piedras no mas a los witruwe...
...Y cuando pase el invierno
los friós
los años todos
para que no se olvide
escribo esto
como un memorial para que se sepa
PARA QUE NO SE OLVIDE!!!....
(HILANDO EN LA MEMORIA EPU RUPA)
lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Quién te dijo a ti
que te hicieras carabinero,
Juan Antillanca?
Tú que naciste a la orilla del mar
y que jugaste en las playas sin dueño,
que naciste sabiendo
que la vida no necesita ley
porque allí nunca ocurre nada;
a más de una ola y otra ola,
un transitar de espuma,
dos fantasmas de viento
y una gaviota borracha de cielos…
¿Y qué más pasa, Juan Antillanca?
Cuando llegaste de uniforme verde
y te pusiste rígido,
¡parecías un atado de “colloi”!
¡cómo te gozaban los chiquillos,
casi te empelotaron la primera vez!
Tus ojos que eran mansos y risueños,
tuviste que endurecerlos;
y aquel gesto tuyo que era como un amanecer,
lo transformaste en grito duro,
en amenaza negra,
en noche desconfiada…
¿Te acuerdas cómo se las arreglaban
para tener algo de comer
cuando tú eras niño?
¿Y ahora, Juan, tú andas buscando
a los que roban ovejas
porque tienen hambre
y no tiene trabajo?
¿Cómo murió tu padre, recuerdas?
¿En qué cuartel amaneció muerto?
A ti te han escogido para esto
porque hablas “mapu dugun”
y porque conoces
todos los escondites de la costa.
Te vimos esa tarde cuando llegaste al Mauleo:
tú ibas más asustado que él,
pasaste avergonzado frente a nosotros.
Ese día, Juan, nos dio una pena grande.
Alguien dijo:
- Antillanca se hizo carabinero
para ganarse el pan pescando presos a sus hermanos.
¿Qué gusto tiene ese pan Antillanca?
sábado, 19 de septiembre de 2009
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